China restringe el 'streaming' entre los menores: a las 10 de la noche, pantallas apagadas

Restringe China el ‘streaming’ entre los menores: a las 10 de la noche, pantallas apagadas

Streaming Varieties News

Pocos asuntos han merecido en China más leyes, regulaciones y reglamentos que la adicción de sus jóvenes a las pantallas.

Primero fueron los videojuegos y las redes sociales y después el ‘live streaming’, una industria tan boyante e hipertrofiada como caótica. La pertinaz amenaza al “sano entretenimiento virtual” que las autoridades persiguen inquieta por varias razones: horas robadas al estudio y la socialización, influencers crápulas, gastos desmedidos de los que sólo cuentan con la paga semanal…

China ya prohibió el pasado año que los menores de 16 años participaran en ‘video streamings’, o plataformas de videos, tras el revuelo causado por grabaciones virales de niños con ropa escasa y semblante insinuante. La ley incluyó deberes para las compañías: borrar los contenidos de menores y los vulgares y violentos, investigar el acoso en las redes, fiscalizar los foros… La ley protegía a los menores al tiempo que ataba de cerca a los gigantes tecnológicos, mimados y blindados de la competencia occidental durante años y ahora en el punto de mira de Pekín por sus excesos.

Modo juvenil

Fue insuficiente. El último proyecto, presentado recientemente, resume los temores que muchos legisladores trasladaron a la última Asamblea Nacional Nacional, el Parlamento chino, sobre la deriva de las nuevas generaciones. La Administración China del Ciberespacio dificultará que compañías del sector como Tencent o ByteDance las expriman. Todos los agentes de internet (juegos en línea, ‘video streaming’, redes sociales…) tendrán que adoptar para los menores un “modo juvenil” con restricciones de contenidos, funciones y tiempo. Los espectáculos no podrán alargarse más allá de las 10 PM.

China prohibió el pasado año que los menores de 16 años participaran en plataformas de videos tras el revuelo causado por grabaciones virales de niños con ropa escasa y semblante insinuante

El borrador hablaba de un techo de gasto diario para evitar los sustos de los padres que acaban en los tribunales. Fue célebre el caso del chatarrero de Hangzhou que demandó a una plataforma tras comprobar que su hijo de 9 años le había donado el equivalente de más de 9.000 euros, sus ingresos anuales.

Una reforma legal del pasado año obliga a devolver las donaciones ofrecidas sin el conocimiento familiar y la nueva normativa aprobada en mayo extiende la prohibición a los regalos virtuales y tokens que los receptores transformaban en dinero y por las que cobraban una comisión las plataformas. Esas propinas, sustento de muchos i’nfluencers’, habían eludido hasta entonces la Ley de Comercio en Línea al no ser consideradas una transacción.

Glotones alcohólicos

Prosigamos con las prohibiciones. Tampoco están permitidos los atracones pantagruélicos ni las ingestas masivas de alcohol, un género conocido como ‘mukbang’, en el que sus participantes exploran sus límites físicos. Aquella galería creciente de glotones y alcohólicos rechinaba con la campaña nacional contra el desperdicio de comida. Están también prohibidos desde 2020 los comportamientos y actores vulgares e inmorales aunque persisten las dudas de su contenido semántico.

¿Las drogas? ¿Las infidelidades? ¿La evasión fiscal? Una buena parte de la farándula nacional las ha coleccionado y la última sepultó meses atrás a Viya, la reina de la venta en línea y la mejor de las candidatas para empezar a ordenar el sector.

A Viya le impuso el fisco una multa de 1.340 millones de yuanes (casi 200 millones de euros) y el resto del gremio corrió a las oficinas de Hacienda para ponerse al día. No hay noticias de Viya, que vendía cantidades industriales de cualquier producto en sus sesiones maratonianas.

Muchos caminos empujan a la Generación Z china a las plataformas de ‘live streaming’. Los encierros durante el coronavirus estimularon el ocio en las redes sociales y después influyó, paradójicamente, la persecución de los videojuegos, calificados de “opio tecnológico” por las autoridades.

Las plataformas han contratado a un ejército de jóvenes dedicados a eliminar contenidos insanos en agotadores turnos de hasta 12 horas de trabajo.

Las últimas restricciones aprobadas el pasado año para los menores, que sólo permiten tres horas durante el fin de semana, condujo a una revelación: si no podemos jugar, veremos a otros jugar en plataformas como Douyin o Kuaishou. Una adicción relevó a otra.

Ejército censor

El listado de contenidos proscritos obliga a las plataformas a un ingente gasto en personal para eliminarlos. Es una tarea hercúlea, con turnos de hasta 12 horas en los que cada trabajador revisa 1.600 videos, y con alguna muerte achacada al cansancio.

Suelen ser recién licenciados, entusiasmados por entrar en una gran compañía y rápidamente desengañados. La alternativa a ese ejército censor son multas o sanciones. La plataforma Bilibili contrató en 2018 a más censores, que ya suponen el 28 % de su plantilla, después de que su aplicación desapareciera durante un mes en castigo a contenidos inapropiados.

Quizá esas restricciones al ocio juvenil incomoden en Occidente por su énfasis en las libertades individuales, pero hablamos de un gobierno paternalista que ha desaconsejado las películas de terror y cambió recientemente el final de ‘El Club de la Lucha’ para que el terrorista no se fuera de rositas. Los lamentos llegan de los jóvenes, nunca de los padres, felices porque el Gobierno combata por ellos las adicciones de sus hijos en nombre de su salud mental y física.

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