Los cinco leones de la Metro Goldwyn Mayer

Los cinco leones de la Metro Goldwyn Mayer

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La estrella por antonomasia de la productora cinematográfica ha vestido distintas pieles. Slats, Jackie, Tanner, George y Leo, apadrinado por Hitchcock, son los felinos que han rugido ante la cámara

Se apagan las luces. Los anuncios. La lucecita del móvil del que mira el Whatsapp por última vez antes de desconectar durante hora y media. El crujir de las palomitas en la boca del impaciente. Y he ahí la famosa cabecera de uno de esos gigantes que son las productoras de cine. No le llevará mucho tiempo reconocerla: la musiquita de Movierecord, la orquesta de Twenty Century Fox, la torpona lamparita de Pixar, el castillo de ensueño de Disney… Y el león de la Metro-Goldwyn-Mayer. ‘El león de la Metro’, para los amigos; ‘Leo, el león’, en el oficio.

Este rugiente felino comenzó su carrera cinematográfica allá por 1917, fichado por el publicista Howard Deitz para la productora Metro Picture Corporation. Siete años más tarde, esta se fusionaría con Goldwyn Pictures Corporation y Louis B. Mayer Pictures resultando en la compañía que hoy todos conocen. Desde entonces, hasta cinco bestias se han plantado delante de la cámara, abriendo las fauces, anticipando el espectáculo. Slats, Jackie, Tanner, George y Leo -el favorito de Hitchcock-: ellos son los cinco álter ego de la Metro-Goldwyn-Mayer.

Slats, el mudo (1917-1928)

Nadie llegó a oír la fiereza de Slats, el primer león que se asomó a través del rosco de cinta de película de ‘la Metro’. Nacido en el Zoo de Dublín y entrenado por uno de los mejores adiestradores de la época, Volney Philfer, su papel se limitó a observar al público desde la pantalla en blanco y negro de un cine que aún no emitía sonidos. Su salto a la fama tuvo lugar durante el estreno de ‘Polly of the Circus’, en 1917.

Slats no se limitó a figurar tras las cámaras. Con la intención de aumentar la fama de la productora, el felino viajó por todo el mundo. Se desplazaba en su propio avión y contaba con un coche particular que le transportaba hasta la ‘premier’ de turno. Su adiestrador, mientras tanto, firmaba autógrafos en su nombre: «Rugientemente suyo, Leo».

Se retiró en 1924. Philfer se lo llevó a una granja que regentaba por entonces en Gillette, Nueva Jersey, donde acogió a este y a otros animales que ya no interesaban en Broadway. Fue allí donde Slats murió en 1936 y donde su entrenador lo enterró. Su tumba quedó marcada con un bloque de granito blanco que a día de hoy ha desaparecido y con un árbol para, según Philfer, «retener el espíritu del león».

Jackie, el afortunado (1928-1956)

Y se hizo el sonido. El 31 de julio de 1928, durante el estreno de ‘Sombras blancas en los mares del sur‘, los bramidos de Jackie retumbaron por primera vez en las salas de cine vía gramófono. Capturado en el desierto de Nubia, en la región oriental del Sáhara, la productora escogió a la fiera por su físico casi idéntico al de su antecesor. Durante tres décadas protagonizó la careta de la productora y destacó por su colorida apariencia en la apertura de ‘El mago de Oz’ (1939), vestido por la gracia del Technicolor. También contó con una versión animada para la serie infantil ‘The Captain and the Kids’ (1938-39).

A Jackie se le conoce con el sobrenombre de ‘Leo, el afortunado’, aunque algunos lo consideraran un foco de mala suerte. Sobrevivió a dos accidentes ferroviarios, un terremoto, el hundimiento de un barco, una explosión en un estudio y a un accidente aéreo. Este último, mientras realizaba un viaje a través del país en una jaula colocada en la parte trasera de una avioneta. Piloto y tripulante salieron ilesos, y mientras el primero fue a buscar ayuda, el animal permaneció en las montañas al norte de Arizona con unos sandwiches y snacks como único bocado.

Pasó sus últimos días en el Zoo de Filadelfia. A pesar de lo que pareciera en pantalla, sus cuidadores le atribuyeron un «espíritu gentil». Murió el 26 de febrero de 1935 a raíz de una enfermedad coronaria que arrastró durante meses. Su piel se conserva hoy en el Museo McPherson en la localidad del mismo nombre en Kansas.

Tanner, el temperamental (1934-1956)

Tanner es uno de los leones más famosos de todos los que han rugido para la ‘Metro’, debido a su cercanía en el tiempo, a las dos décadas durante las que hizo acto de presencia y por ser el primero que lució color de forma permanente. También tuvo fama de temperamental: hasta cuatro veces gruñía en pantalla.

Suya fue la época dorada de Hollywood, cuando la MGM se lanzó al Technicolor y más tarde al cinemascope, lo que ensanchó la filmaciones. Debido a estos cambios, Tanner tuvo que compartir cuota de pantalla con Jackie: el primero daba comienzo a los largometrajes en color; el segundo, para aquellos en blanco y negro.

La primera aparición de Tanner data del año 1934, en la serie animada ‘Happy Harmonies’ que habría de emitirse durante cuatro años más.

‘George’, el efímero (1956-1958)

Poco ha trascendido de por qué Tanner fue sustituido por George, ni los motivos que llevaron a la productora a prescindir de este último a los dos años. Lo que sí se sabe es que este felino también conocido como Bob o Jackie II ha sido el más melenudo que haya contratado la compañía.

Aunque el fondo típico de la careta se debatía entre los tonos negros y marrones, George es recordado por la versión en azul creada en exclusiva para la apertura de ‘Escrito bajo el sol’ (1957), cinta bélica dirigida por John Ford y protagonizada por John Wayne.

‘Leo’, el veterano (1958- actualidad)

Además de ser el único que ha coincidido en nombre con la mascota oficial de Metro-Goldwyn-Mayer, Leo es el más veterano de cuantos felinos han trabajado para el estudio hollywoodiense. 64 años suma ya su careta en activo, con un único parón entre 1966 y 1968, cuando le sustituyó una versión ‘Estilizada’, un elegante y estático león que solo apareció en tres películas -una de ellas ‘2001: Odisea en el espacio’-, y sigue sirviendo hoy como logo de impresión y cierre de los títulos de crédito.

Leo nació en el zoo de la ciudad holandesa de Arnhem. Se sentó ante el micro a una edad más temprana que cualquiera de sus otros cuatro compañeros, y su rugido fue el primero en convertirse en producto registrado. Un rugido que, por cierto, se sustituyó en 1982 por una remezcla de sonidos digitales obra de Mark Mangini, miembro del equipo de sonido de ‘Poltergeist’, que permite desde entonces escucharlo en estéreo.

Alfred Hitchcock se hizo estas fotos con Leo cuando se encontraba promocionando la película ‘Con la muerte en los talones’.

Leo no se contentó con abrir las fauces durante diez segundos y trabajó para Alfred Hitchcok durante la campaña promocional de ‘Con la muerte en los talones’ (1959). En las graciosas fotografías en blanco y negro, cineasta y bestia trabajan juntos en el estudio y comparten mesa a la hora del té.

Puede que la razón de tal éxito viniera de su entrenamiento. Ralph Helfer, su adiestrador, rechazó los métodos convencionales y sustituyó el látigo por rutinas marcadas por el amor y el respeto.

Con el tiempo, la tecnología ha bañado en oro el logo de la MGM, que ahora incluye su página web y ha sido adaptado incluso para ser proyectado en 3D. Sin embargo, Leo permanece. Parece que a la quinta va la vencida y el último llegó para quedarse. Imperecedero y luciendo mejor aspecto que el primer día a golpe de retoque digital. Es la magia del cine.

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