Hoffmeyer (Thematics AM): "El 'streaming' es un negocio de baja calidad"

Hoffmeyer (Thematics AM): «El ‘streaming’ es un negocio de baja calidad»

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El gestor de la firma gala defiende que la economía de la suscripción tiene potencial para seguir registrando crecimientos a tasas superiores al PIB mundial

Los últimos resultados de Netflix han confirmado los temores que habían despertado las previsiones más recientes. El gigante del ‘streaming’ vio como alrededor de un millón de suscriptores prescindían de sus servicios en el segundo trimestre, dando continuidad a las dificultades que ya había evidenciado en los primeros tres meses del año y que motivó un brusco derrumbe de sus acciones.

Como uno de los grandes referentes de la época dorada de la llamada economía de la suscripción, el revés de Netflix ha despertado temores que trascienden su propio modelo de negocio para alimentar dudas sobre el propio potencial de este tipo de actividades. Pero Nolan Hoffmeyer considera excesivas estas preocupaciones. El gestor del fondo Subscription Economy, de Thematics AM (una filial de Natixis Investment Managers), rechaza que «lo de Netflix pueda considerarse un antes y un después para la economía de la suscripción», pero sí cree que «es un buen recordatorio de que, aunque las características financieras de los modelos de negocio basados en la suscripción son atractivas, no todas las empresas son iguales».

Para Hoffmeyer una de las cuestiones clave a la hora de aproximarse a la economía de la suscripción es comprender la amplitud de este mercado, que abarca mucho más que lo que puedan suponer negocios de ‘streaming’ como Netflix o Spotify. De hecho, estos negocios están lejos de situarse entre sus favoritos entre todas las opciones existentes. «Siempre hemos considerado que el ‘streaming’, sobre todo de música, pero también de vídeo, es un negocio de baja calidad. Es una industria costosa para operar, porque hay que crear nuevos contenidos regularmente, y también competitiva», afirma en una entrevista concedida a El Confidencial.

En lo referente a la crisis de Netflix, Hoffmayer sostiene que el negocio del ‘streaming’ de vídeos ya ha alcanzado niveles de penetración muy elevados, principalmente en los países con mejores condiciones para el asentamiento de esta industria. Por eso, pronostica, «el crecimiento del sector está destinado a ralentizarse, sobre todo porque los abonados no utilizarán varias plataformas durante una crisis económica».

No obstante, y pese a los temores a que el sector se vea envuelto en una guerra competitiva que acabe ajando su rentabilidad —al estilo, por ejemplo, de lo que ha ocurrido en el segmento de las telecomunicaciones en mercados como el español—, Hoffmayer presenta un planteamiento más alentador para Netflix (al igual que para Disney+), dado que considera que la diferenciación en contenidos hará muy difícil la ‘comoditización’ de sus servicios. «Tienen una ventaja sustancial, ya que crean más contenidos que cualquier otra plataforma. Es una estrategia costosa, pero la única que tiene éxito».

La sostenibilidad es uno de los impulsores del crecimiento de la economía de la suscripción

Más allá de los problemas de Netflix y sus competidores, el gestor de la firma gala defiende que la economía de la suscripción tiene potencial para seguir registrando crecimientos a tasas superiores al PIB mundial. En su opinión, hay tres tendencias que empujan este tipo de modelos de negocio: la digitalización, que «está permitiendo a los compradores suscribirse a cualquier servicio de forma mucho más rápida y sencilla»; las preferencias de los consumidores, que «están cambiando hacia una forma más fácil de consumir», en la que la propiedad ya no es tan valiosa como antaño; y la sostenibilidad, dado que «cuando se venden suscripciones, la obsolescencia ya no tiene sentido».

Pero las suscripciones también ofrecen ventajas considerables a las empresas, ya que «se trata de un modelo de negocio superior, con ingresos altamente recurrentes, que proporciona a los proveedores una gran visibilidad de los ingresos futuros. Esto permite a las empresas invertir con confianza en futuros productos, lo que se traduce en una mayor innovación», recalca Hoffmayer, al tiempo que indica los beneficios de estas características para los inversores.

Con estos incentivos, cree que serán muchos los sectores que traten de adentrarse en este campo, aunque, advierte, «no todos los sectores pueden vender suscripciones con éxito».

En los últimos tiempos, algunas industrias como la de los viajes han buscado maneras de hacer de las suscripciones base de su negocio (es, sin ir más lejos, el caso de eDreams). Pero Hoffmayer duda de que pueda convertirse en una modalidad de peso en el sector. «Para que un servicio de suscripción tenga éxito, tiene que ser un servicio que se utilice con regularidad y frecuencia, y en el que los compradores se beneficien de un servicio continuo. Los viajes no cumplen realmente estos requisitos, salvo quizá para algunos viajeros muy frecuentes».

En cambio, Hoffmayer, cuyo fondo pierde este año alrededor de un 26% (un rendimiento, no obstante, ligeramente superior al del índice Fount Subscription Economy), tras dos ejercicios consecutivos de ganancias, defiende que las verdaderas oportunidades en el campo de la economía de la suscripción se encuentran en sectores como «el software, los servicios basados en el IoT en el espacio empresarial y los gimnasios y las aplicaciones sanitarias específicas en el espacio de consumo», que tienen un mayor potencial, entre otras razones, por su escasa penetración.

Generalmente, se ha aducido que los clientes de suscripciones suelen ser menos sensibles a los precios, pero, una vez más, Hoffmayer considera muy importante distinguir entre aquellas industrias en las que la diferenciación es más difícil (como sería el ‘streaming musical’) y aquellas que sean más críticas y diferenciales, que tendrían más sencillo subir precios.

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